Era dos años menor que su hermana Stella. "Las dos éramos muy parecidas y mamá nos vestía a las dos iguales, como se usaba en aquellos tiempos. Mi padre trabajaba en la galería Bruzzone y era activista de la lista 15 del Partido Colorado, en casa siempre había propaganda de la 15: pelotas, muñecas, pegotines. Tanto es así que en época electoral una de las actividades de mi familia era ir a ver a mi padre o a mi tío cuando pronunciaban sus discursos. Mi madre se ocupaba de las tareas de la casa. Una costumbre de la familia era juntar juguetes para el día de Reyes, los arreglábamos y los repartíamos. Vivíamos en el Buceo, el barrio estaba pegado a un cantegril, en una de las primeras casas de material construidas en esa zona. Silvia fue a la escuela de Rivera y Julio César, cursó con muy buenas notas y practicó patín en el Platense Patín Club. Una enfermedad a los 5 años la obligó a hacer reposo. Era difícil mantenerla quieta y entre los muchos recursos que utilizaron, a papá se le ocurrió hacerle una cometa, la pegó al techo y le dio el hilo para que la remontara dentro de la casa", recuerda Stella.